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CAPÍTULO 5 (primera parte) - LA ÉTICA DEL ÉXITO por Pilar Martín Blanquer

 

Para comenzar el capítulo, Sandel nos hace un muestreo de repartir 100 dólares de la riqueza nacional entre dos sociedades una rica y otra pobre ambas desiguales en idéntico grado, para luego enfrentar meritocracia versus aristocracia.

 

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Ambas sociedades son injustas

 

 

MERITOCRACIA VERSUS ARISTOCRACIA

En la aristocracia la renta viene determinada por la familia en la que se nace y se hereda de generación en generación.  Quienes nacen en familias nobles son ricos y el resto es pobre.  Definida por Aristóteles y Platón: El progreso humano depende de la realización de nuestra naturaleza cultivando el ejercicio de nuestras habilidades”- Mas parecido a Meritocracia que lo que entendemos hoy por aristocracia-

En la meritocracia las desigualdades se deben a que la renta se ha ganado con el esfuerzo y el talento.

Estas dos sociedades así planteadas, nos hace pensar que es mas injusta la primera que la segunda, porque confina a la persona a no poder salir de donde nace.

Pero la meritocracia no acaba con la desigualdad, ya que las personas difieren en sus aspiraciones, ingenio, naturaleza etc.

También influye la familia donde se nace: medios económicos, apoyo moral, cariño, educación, lugar geográfico de nacimiento etc.

Pag. 150 no comparto “buenos colegios con docentes entregados a su trabajo” (como si en los demás no hubiera docentes responsables)

Supongamos que sabemos si vamos a estar en la cima o en el fondo de la sociedad.

¿En cual de las dos sociedades se preferiría vivir si fuéramos ricos o fuéramos pobres?

Si miramos los porcentajes la diferencia entre ricos y pobres es abismal en ambas sociedades, lo cual no nos ayuda, sin embargo, la renta no debe ser lo único a tener en cuenta.

Respecto a la sucesión, si fuéramos ricos preferiríamos la aristocracia para legar nuestra renta a los hijos y descendientes, pero si fuéramos pobres sería mejor la meritocracia pues se tendría la oportunidad de poder prosperar con nuestro trabajo y salir de la pobreza.

Respecto a la autoestima, la aristocracia hace que las personas sientan que su renta es debido al azar, que personalmente no se la merecen, sin embargo, la meritocracia reporta la sensación personal, de que uno se ha ganado el lugar que ocupa en la sociedad, para Sandel, este punto de vista es mejor para la meritocracia que para la aristocracia. ¿y para nosotros?

Ahora bien, Sandel opina que para un pobre la meritocracia es frustrante, pues en la aristocracia se conformaría pensando que ha nacido en una familia sin recursos y por eso ocupa esa posición, pero sin embargo en la meritocracia el es el responsable de su situación. Es decir, en la aristocracia echaría la culpa a la sociedad en la vive y no él mismo.

 

EL LADO OSCURO DE LA MERITOCRACIA

El término MERITOCRACIA, se le atribuye a Michel Young sociólogo británico afiliado al partido laborista, en su libro “El triunfo de la meritocracia”, (aunque Aristóteles y Platón ya lo propusieron como una política a seguir para el bien común)

Describía como en la posguerra el sistema de clases británico se estaba desmoronando, dando lugar a un sistema de promoción que permitía que los hijos de las familias obreras se desarrollaran en función de sus capacidades y pudieran alcanzar una situación tanto educativa y profesional basada en el mérito.

Decía que el hombre de clase alta tenía que darse cuenta, que cualquier trabajador (taxista, mayordomo etc.) eran personas con inteligencia, ingenio y sabiduría para ser como los de clase de alta.

Sabían que muchos jefes estaban por quienes conocían o quienes eran sus padres (enchufismo puro y duro)

El trabajador de clase baja se preguntaba ¿Es que no valgo para otro trabajo mejor remunerado? Es así porque no me han dado la oportunidad, nunca tuve la posibilidad.

“Saber que el sistema de clases existía y además amañado (enchufismo) dio sentido a que se formase el partido laboralista.

Young da a entender que tener claro como se forma moralmente el rango social, hace que las personas sean ricas o pobres asuman que se merecen la suerte que les ha tocado en la vida.

Y que ahora que a las personas se las clasifica según su aptitud. Los que están arriba saben que su estatus es un justo precio a su capacidad, esfuerzo e inteligencia y por tanto tienen que estar en una clase superior.

 Young supo predecir la soberbia meritocrática de las elites.

Pag.154  SANDEL ESCRIBE Y NO LO COMPARTO “ además de la soberbia habla de su afinidad con el conocimiento tecnocrático. Nadie mejor que las élites en ascenso como esas para comprender la creciente complejidad de nuestra civilización técnica. Poseen formación científica y ya se sabe que los científicos son los nuevos bienaventurados, los herederos de la Tierra” “Su superioridad intelectual y educativa no le da motivos ni oportunidades para entablar ninguna conversación seria con quienes carecen de carrera universitaria” SERÁ EN HARVARD

Tanto Sandel como Young en el que se apoya escribe: “Algunos miembros de la meritocracia están tan impresionados con su propia importancia que han perdido empatizar con las personas a las que gobierna, y cita a Hillary Clinton en un discurso diciendo que los votantes de Trump son un hatajo de deplorables.”

Sandel mantiene que de todas formas asignar trabajos y oportunidades en función del mérito no reduce las desigualdades, a los de clases menos favorecidas ¿no las obliga a admitir que su estatus es debido no a que no hayan dado oportunidades, sino porque realmente son inferiores? Se encuentran en una situación que les va minando su autoestima.

Nos dice que ese coctel tóxico de soberbia por un lado y baja autoestima por otro lleva a las revueltas populistas de Trump como presidente y el voto a favor del Brexit (yo tenía entendido que fue mayoritariamente las personas mayores los que habían votado a favor del Brexit, seguramente este equivocada, no quiero enmendarle la plana a un catedrático de Harvard meritocrático y soberbio).

 

REVALUACIÓN DE LA MERITOCRACIA

Señala que las dos sociedades que presentó al principio son desigualdades actuales en Estados Unidos, cuando defienden que existen desigualdades, nadie sostiene que los ricos deberían ser ricos porque sus padres lo son, ni cuestiona que los cargos profesionales estén abiertos al talento de las personas y no a su origen.

El empleo, la enseñanza y la administración pública tienen como premisa la igualdad de oportunidades.

Puede haber desacuerdos en la discriminación positiva tanto para la contratación laboral como el acceso a las universidades ya que son incongruentes con la igualdad de oportunidades, pues valoran según factores distintos a sus méritos, aunque creen que a veces pueden ser necesarias para aquellos grupos sociales que han sido discriminados socialmente con anterioridad.

Según los principios morales y políticos LA MERITOCRACIA ES LA VENCEDORA INDISCUTIBLE

Tanto los políticos de centroizquierda como centro derecha defienden que todos los ciudadanos independientes de su etnia, género o clase tengan las mismas oportunidades y lleguen donde su esfuerzo y talento se lo permita.

Cuando la sociedad se queja de la meritocracia no lo hace porque este en contra de la idea, sino porque no se esta llevando a la práctica “Se ha pervertido el sistema” Los poderosos han amañado el sistema para que sus hijos tengan ventaja y perpetuar los privilegios, es decir convertir la meritocracia en aristocracia.

¿Puede ser que ese ideal sea defectuoso?

Para ello tendríamos que investigar mas a fondo, adjuntar dos parámetros más: LA JUSTICIA Y LAS ACTITUDES ANTE EL ÉXITO Y EL FRACASO.

JUSTICIA: ¿Los salarios y los trabajos reflejan a la perfección el esfuerzo y el talento de las personas?

ACTITUDES: La meritocracia nunca puede ser una sociedad buena, pues por un lado la soberbia de unos y la baja autoestima, humillación y resentimiento que genera a otros, se convierte en una falacia para el bien común.

Por un lado, los filósofos la ven injusta, pero no los ciudadanos, sin embargo, lo relativo a la soberbia y humillación Sandel lo ve más relevante, que la justicia. Pues aumentan los agravios y los rencores. Sandel pregunta ¿Qué se podría hacer para abordar este tema correctamente?

 

¿SERIA JUSTA UNA MERITOCRACIA PERFECTA?

Imaginemos una sociedad utópica en la cual se pudiera dar a todos los niños y niñas exactamente las mismas oportunidades, sin que el estatus familiar (económico, ayuda, familias desestructuradas, abandonos familiares etc. no existieran).

¿Sería esto una sociedad justa?

Una sociedad de un grado de movilidad perfecto y que se entiende como de total libertad. Somos nosotros los que decidimos nuestro destino.

Sin embargo, cabe decir que tampoco así materializada sería justa.

La meritocracia no dice que no haya desigualdades, sino que debe haber movilidad entre ricos y pobres, que a lo largo del tiempo se intercambien las posiciones en función del esfuerzo y el talento “mérito”.

¿Esta justificada la desigualdad en función de la competencia? Si todos compiten en el mismo terreno de juego igualado con las mismas reglas el resultado es justo.

 

¿NOS MERECEMOS NUESTROS TALENTOS?

¿Por qué suponer que nuestro talento debe determinar nuestro destino?

Si ya desechamos que la suerte de pertenecer a una familia o a otra ¿Por qué admitir que la naturaleza me ha dado un talento innato? Si juego a la lotería y tengo suerte y me hago rico.  Sería lo mismo que tengo suerte de que vivo en una sociedad que premia mis aptitudes innatas, tengo suerte de tenerlas.

Según las épocas y las distintas etnias y culturas se premian unas aptitudes u otras.

Un jugador de futbol RONALDO o un tenista como NADAL ganan millones porque son deportes de mucha popularidad y mueven mucho dinero, la sociedad admite que así sea, tienen muchas aptitudes y se han esforzado para llegar a lo mas alto. Sin embargo, deportes que requieren también aptitudes y mucho esfuerzo, pero no son populares como el futbol femenino, sus deportistas se tienen que sufragar los gastos.

Lo mismo pasa con las profesiones, por ejemplo, un CEO de una gran empresa o Banco está en lo mas alto, pero discrepando de Sandel, un director (CEO) de un proyecto científico que puede ser crucial para la humanidad, no es pobre, pero no está en lo mas alto, ni siquiera un premio Nobel.

¿Tenemos lo que merecemos? ¿tenemos el talento que la sociedad demanda?

Parte de la fe meritocrática es que nuestro éxito es obra muestra si se dan las condiciones correctas

Si nuestras aptitudes son dotes por las que estamos en deuda (genética y yo añado demanda) la justicia sería darnos lo que nos merecemos, pero es un error y un ejercicio de soberbia suponer que nos merecemos los beneficios que de ella se derive.

 

¿EL ESFUERZO NOS HACE MERECEDORES?

Los defensores de la meritocracia sostienen que quienes ascienden a fuerza de trabajar mucho son responsables del éxito que acompaña y dignos de elogio por su diligencia.

El esfuerzo importa, y una persona por muchas aptitudes que tenga si no se esfuerza en trabajar y cultivar su talento no tiene éxito.

Sin embargo, el esfuerzo sin talento tampoco alcanza el éxito.

El éxito es la unión del talento y el esfuerzo y que se den las condiciones correctas, como se ha dicho en el apartado anterior.

La mayoría de los estadounidenses (un 77%) opinan que, aunque es muy difícil ascender las personas pueden alcanzar y tener éxito si se proponen trabajar mucho para conseguirlo.

 

DOS ALTERNATIVAS A LA MERITOCRACIA

Durante el último medio siglo hay dos alternativas mayoritarias en las sociedades democráticas el “liberalismo de libre mercado o neoliberalismo” y el “liberalismo de Estado del bienestar o liberalismo igualitario”

Las dos tienen argumentos convincentes contra la idea meritocrática, una sociedad justa es aquella que distribuye la renta y la riqueza en función de los merecimientos de las personas.

EL LIBERALISMO DE LIBRE MERCADO

Hayek sostiene que la única igualdad compatible con la libertad es la igualdad formal de todos los ciudadanos ante la Ley. Las profesiones y actividades económicas deben estar abiertas a todas las personas, pero el Estado no debe tratar de igualar el terreno mediante oportunidades educativas iguales y compensatorias, no es realista y si coercitivo. Los niños y las niñas nacen en un marco familiar que varían en las ventajas que reciben y una intervención del Estado sería coercitivo para los miembros que forman las familias.

Hayek defiende: “Una buena inteligencia, una magnífica voz, un cerebro ingenioso, un rostro bello, ser habilidoso, una personalidad atractiva, son tan independientes del mérito personal como las experiencias y oportunidades que el poseedor haya tenido.

Los salarios y las retribuciones no son pagos al buen carácter ni a labores admirables, sino que reflejan lo que el mercado demanda.

EL LIBERALISMO DEL ESTADO DEL BIENESTAR

Si están a favor de gravar a los ricos para beneficiar a los pobres, aunque comparten que la distribución de la renta no debería basarse en lo que la persona se merezca.

Tiene como representante a Rawls, el cual argumenta que ni siquiera una sociedad con oportunidades equitativas compensaría por entero el efecto de las diferencias de clase.

Para Rawls, ambas sociedades aristocracia y meritocracia, desde un punto de vista moral  las considera arbitrarias y aquella que alcanzara un estado de verdaderas oportunidades tampoco sería justa. Pues tendría que implementar las desigualdades que se producen en cuanto las aptitudes innatas.

¿Cómo implementar en el estado de bienestar que las diferencias que se producen debido a las aptitudes innatas?

Para Rawls no es poner obstáculos que lastren a las personas talentosas, sino que compartan sus ganancias con los menos afortunados.

Animarlos que ejerciten y se esfuercen en cultivar sus talentos, pero la recompensa que reciban por ello la compartan con el conjunto de la comunidad. La llama “EL PRINCIPIO DE LA DIFERENCIA”

Los defensores de la meritocracia responderían que, si bien han tenido suerte de que la naturaleza les ha dado unas aptitudes que otros no tienen, el esfuerzo de cultivar dicho talento si se ha debido a ellos mismos.

 ¿Nos merecemos entonces lo que ganamos por nuestro esfuerzo y trabajo? Para Rawls no, ya que, según él, el carácter depende principalmente de las condiciones familiares y sociales por las cuales nadie puede atribuirse mérito alguno.

¿Debe la sociedad distribuir los beneficios entre la comunidad en su conjunto, solo entre los mas desfavorecidos o como opina Hayek dejar que se los queden los que los han generado?

Porque desde una perspectiva justa y moral todo se ve arbitrario, no se puede demostrar que la comunidad tenga derecho moral legítimo a disponer de la renta o parte de la renta que otros han generado. Habría que demostrar que los favorecidos están en deuda con la comunidad y por ello obligados a contribuir a su bien común.

Los liberales del Estado del bienestar prefieren argumentar que los favorecidos no tienen derecho a legitimar su propio éxito, que el individuo esta en deuda con su comunidad.

Sandel acaba con el discurso de Obama “Si has llegado a tener éxito es porque alguien de tu comunidad te prestó ayuda” “No estas sólo; todos estamos juntos en esto”

Sandel opina que es lo que podría explicar que el liberalismo del Estado de bienestar está perdiendo adeptos en las últimas décadas, en Estados Unidos.

Sandel especifica en Europa somos más generosos, que los servicios públicos y las redes de protección social son tradicionalmente más generosas.

Podría también explicar la incapacidad de las políticas liberales a frenar las desigualdades, siendo cada vez mayores y el ascenso del espíritu meritocrático.