SOBRE LA REVOLUCIÓN (Hannah Arendt)
Guerra y Revolución
Las guerras y las revoluciones siguen siendo los temas principales de la política contemporánea, han sobrevivido a todas las justificaciones ideológicas. Aunque en la actualidad, la idea de la libertad contra la tiranía ha sido abandonada.
Fueron los romanos los que justificaron las guerras, pero sin introducir la libertad, no diferenciaban la agresión de la defensa “la guerra que es necesaria es justa”
Desde entonces y pasados los siglos, hoy calificamos todas las guerras injustas, no hay justificaciones, la agresión es un crimen, y el argumento de la libertad no aparece como recurso en la política internacional.
La independencia de guerras y revoluciones es un fenómeno tan antiguo como las revoluciones independientemente si eran precedidas de una guerra de liberación como la Revolución americana, o se formasen como guerras defensivas o de agresión como ocurrió con la Revolución francesa.
CAPITULO 1.- EL SIGNIFICADO DE LA REVOLUCIÓN (Pilar Martín Blanquer)
1) origen
Las revoluciones son los únicos acontecimientos políticos que de forma directa nos ponen con el problema que las origina, no podemos decir que significan simples cambios.
La antigüedad estuvo muy familiarizada con el cambio político y la violencia que genera éste, pero para Polibio (anaciclosis) sucesión cíclica de regímenes políticos, ni para Platón (“metabolai”) metabolismo o cambio, suponía para el juicio de ambos el nacimiento de a una realidad enteramente nueva.
Aristóteles cuando quería dar una explicación a la “metabolai” de Platón ya descubrió la importancia que tiene en la actualidad la motivación económica, el derrocamiento del gobierno a manos de los ricos “oligarquía”, o el derrocamiento a manos de los pobres para establecer una “democracia”
Se puede decir que la distribución de la riqueza, y que el poder político se limita a seguir el poder económico, sea la fuerza motriz de las luchas políticas no es una invención de Marx ni de Harrington “El poder sigue a la propiedad, real o personal”
En la Edad Moderna los hombres empezaron a dudar que la pobreza fuese inherente a la condición humana, tal duda dio origen a la prerevolución americana, consecuencia de la colonización en América.
John Adams, diez años antes de la Revolución americana afirmó “Considero la colonización de América como el inicio de un proyecto de la Providencia destinado a ilustrar a los ignorantes y emancipara aquella porción de la humanidad, esclavizada sobre la tierra”
América llego a ser el símbolo de una sociedad sin pobreza, antes de que el desarrollo tecnológico, descubriera los medios para abolir la indigencia y la miseria que el estado ya la consideraba eterna.
Ahora bien, ya nadie discute la poca influencia que la Revolución americana (La revolución de las 13 colonias) ha tenido en las revoluciones contemporáneos, y sobre todo en Europa. Desempeño un papel secundario en las revoluciones europeas, incluida la Revolución francesa.
Ya que el problema más crucial y de difícil solución política en las revoluciones que es la pobreza de las masas, apenas tuvo importancia en la Revolución americana,
Aunque se podría afirmar sin lugar a duda que el descubrimiento de América y la colonización del continente construyeron el origen de ambas revoluciones.
Esta tesis encuentra cierto apoyo en Marx cuando profetiza que el futuro de las revoluciones proletarias no era aplicable al desarrollo social de los Estados Unidos.
Hay también cierta teoría que afirma que las revoluciones modernas son cristianas, basándose en el principio del cristianismo de que todas las almas son iguales ante Dios.
Ahora bien, la teoría de que la doctrina cristiana es revolucionaria es insostenible, nunca se ha hecho una revolución en nombre del cristianismo con anterioridad a la Edad Moderna, los movimientos de rebeldía que se producían, aunque podían tener un grado de renovación, nunca tuvieron consecuencias políticas.
La idea de un cambio que gobierna todas las cosas no es específicamente cristiana, sino que fue una idea que se sostuvo en los últimos siglos de la antigüedad, tanto los filósofos griegos y romanos ya estaban convencidos de renovación de los mortales del “neos” de “los hombres nuevos”.
2) concepto de revolución-libertad
En el concepto moderno de la revolución, en el siglo XVIII, se pone de manifiesto la entrada en escena de LA LIBERTAD, diez años después de la Revolución francesa Robespierre definía su gobierno como el “despotismo de la libertad” y Condorcet expuso la palabra “revolucionario “para exclusivamente aplicarla a las revoluciones cuyo objetivo era la libertad.
Una noción básica del mundo libre está representada por la idea de que la libertad y no la justicia constituye el último criterio para valorar la constitución de los cuerpos políticos.
Es un lugar común el suponer que liberación y libertad no son la misma cosa, la liberación es la condición de la libertad, pero no conduce directamente a ella, la idea de libertad implícita en la liberación solo puede ser negativa y, por lo tanto, que la intención de liberar no coincide con el deseo de libertad.
Axiomas que caen en el olvido porque el fundamento de la libertad siempre ha sido incierto. El papel de la libertad ha sido ambiguo y polémico en el pensamiento filosófico y religioso a lo largo de la historia, incluso en la teoría política, no se entiende la libertad política como un fenómeno político, sino una serie de actividades no políticas permitidas y garantizadas por el cuerpo político y sus miembros.
La consideración de la libertad como fenómeno político surgió con las polis griegas,
la igualdad ante la ley. Nadie puede ser libre sino entre iguales, concebía la libertad como un atributo de ciertas actividades humanas, no de todas, requería un lugar donde el pueblo pudiese reunir, como el ágora, o el mercado.
La libertad en los tiempos modernos, cuando como Condorcet decían que la revolución tenía como objetivo la libertad y que suponía una historia completamente nueva, no se referían a lo que hoy se entiende como libertad y asociamos a un gobierno constitucional y a los derechos civiles. Los resultados de la revolución no fueron “vida, libertad y propiedad” eran derechos subordinados. El derecho de reunión aparece en la Declaración de Derechos americana como “el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y de dirigirse al gobierno para corregir sus agravios” (primera enmienda)
Estas libertades y la de ser libres del miedo y de la pobreza son consecuencia de la liberación, pero no es el contenido real de la libertad que consiste en la participación en los asuntos públicos o en la admisión de la esfera pública.
Lo que las revoluciones destacaron fue la experiencia de sentirse libres, según John Adams descubrir “lo que constituye, nuestro placer es la acción, no el reposo”
Solo podemos hablar de revolución cuando está presente en el sentimiento y ánimo de la novedad y asociada a la idea de libertad. No se puede llamar a cualquier golpe de estado como una revolución.
Cuando el cambio produce un nuevo origen, una forma gobierno completamente diferente, un cuerpo político nuevo, y la liberación de la opresión conduce a la constitución de la libertad, solo entonces podemos hablar de revolución.
3) nacimiento del vocablo revolución
Si queremos saber cuándo es el nacimiento de las revoluciones, se debería averiguar cuando aparece por primera vez la palabra, el nuevo vocablo.
Esta todavía ausente en la histografia del Renacimiento. Maquiavelo fue el primero en percibir lo que se podría ser la historia de la revolución cuando pensó en la posibilidad de fundar un cuerpo político permanente, duradero y perdurable.
Se le puede considerar como el padre espiritual de la revolución, Robespierre lo confirma cuando decía que “el plan de la Revolución francesa estaba escrito en las líneas generales de los libros de Maquiavelo”
Por otro lado, la idea de igualdad, de los seres humanos en virtud del nacimiento, y por tanto una consideración de la misma como un derecho innato, que es como se concibe hoy, no se reconoció hasta la Edad Moderna.
Aunque también fue posible que se reconociese al pueblo el derecho de quien no debía gobernar, nunca se le permitió decidir quién debía hacerlo.
No hubo ningún cambio radical como el de la transformación de los súbditos en gobernantes.
4) espíritu y psicología de la revolución
Si se entiende como espíritu revolucionario el que realmente brotó de las revolucionas francesa y americana es necesario tener cuidado achacarlo exclusivamente a “la novedad a cualquier precio”
Si se considera bajo una perspectiva psicológica, la experiencia desde que se originaron, unida a la convicción de abrir un capítulo nuevo en la historia, producirá hombres más conservadores que revolucionarios, es decir más inclinados a preservar lo que ya hay, y asegurar su estabilidad que a establecer nuevos cambios, nuevas cosas y nuevas ideas.
La experiencia de las revoluciones del siglo XVIII, realizada por los que no solo participaron, sino que pasaron a ser partícipes de la esfera política, no fueron partidarios de novedades, el espíritu de ellas no fue el del cambio sino el de restauración.
“Libertad restaurada por la gracia de Dios”
Se quería restaurar un nuevo orden antiguo que había sido anulado por el despotismo de la monarquía.
Solo a partir de estas revoluciones los hombres empezaron a tener conciencia de que un nuevo origen podía constituir un fenómeno político, de lo que los hombres hicieron y en el futuro podían hacer.
Una vez que llegó la novedad al pueblo, se produjo el origen de una nueva historia, que sin proponérselo la habían iniciado los hombres de acción, para que fuese ampliada y prolongada con posterioridad.
5) el después de las revoluciones del XVIII
Los elementos de origen, novedad, violencia, unidos a la palabra revolución están ausentes en el uso metafórico del lenguaje político.
El vocablo revolución queda ya integrado en la conversación de Luis XVI con Liancourt. Luis XVI “C’est une révolte”- Liancourt “Non, sire, c’est une révolulution”
Durante las décadas que siguieron a la Revolución francés predominó la siguiente metáfora: la grandez del hombre y la vindicación de su honor.
La revolución representó, el poder y la grandeza del hombre frente a la mezquindad de los poderes públicos, según Robespierre y la vindicación de la raza humana, según Hamilton.
Además, es cierto que todas las revoluciones que sucedieron a la Revolución francesa, incluida la Revolución de Octubre, siguieron las mismas pautas.
La Revolución francesa dio pie al nacimiento del concepto moderno de la filosofía de Hegel (el último filósofo de la Edad Moderna) “el antiguo absoluto de los filósofos se manifestaba a si mismo en la esfera de los asuntos humanos, ejerciendo una influencia enorme sobre el pensamiento europeo del siglo XX
La filosofía de Hegel, aunque esta interesada en la acción y los asuntos humanos es contemplativa, y desde el punto de vista política político, consiste en la descripción y comprensión de la acción humana sin referirlo al actor y al agente, sino desde el punto de vista del espectador. Sin la Revolución francesa es dudoso que la filosofía se hubiera aventurado nunca a interesarse por los asuntos humanos.
La idea de la historia mundial es, en sí misma, de origen político fue precedida por las Revoluciones francesa y americana, por tratarse de acontecimientos que afectaban a todos los hombres, como hombres, sin importar donde vivían. Desde entonces de una forma u otra, la política mundial, ha sido un atributo de la política.
Fue la Revolución francés y no la americana la que ha dado el uso actual de la palabra “Revolución”
Lo triste del caso es que la Revolución francesa que terminó en desastre ha hecho la historia del mundo, en tanto que la Revolución americana que acabó en victoria, no ha pasado de ser un suceso que apenas rebasa el interés local.
Desde entonces los hombres arrastrados por el hecho revolucionario hacia un futuro incierto, ocupan el lugar de ser los arquitectos de construir su mundo.
En la Revolución de Octubre, fue la historia no la acción, lo que los hombres habían aprendido de la Revolución francesa, siendo ese conocimiento casi su único bagaje.