La sociedad paliativa ( Byung-Chul Han) EL DOLOR HOY LA SOCIEDAD PALIATIVA,      Byung-Chul Han por Pilar Martín   ALGOFOBIA “Fobia al dolor” Comienza B.C.Han con una frase de Ernst Jünger (1895-1998) “Cuéntame que es para ti el dolor y te diré quién eres” La relación de los humanos con el dolor explica la sociedad en la que vivimos. Hoy en día existe un miedo generalizado al sufrimiento, ese miedo nos lleva a anestesia permanente. Trata de evitar todo estado doloroso, generalizándose a todo el ámbito social, desde el amor a la política. Se está asentando una democracia paliativa, basándose en un cambio de paradigma, vivir en una sociedad de positividad y librarse de toda forma de negatividad. La ideología neoliberal habla de un entrenamiento de la resiliencia para convertir al hombre en un sujeto de rendir, insensible al dolor y continuamente feliz. El dolor es un síntoma de debilidad, es incompatible con el rendimiento, no tiene cabida en la actividad. La psicología positiva proporciona felicidad creando un oasis de bienestar permanente a base de medicamentos, apoyada por la codicia de las farmacéuticas. (crisis de opioides en E.E.U.U.) Todo se pule para que sea agradable, la sociedad paliativa está inmersa en el “like” el “me gusta” es el analgésico del presente. Olvidamos que “el dolor purifica” Hasta el arte se ve forzado a ser agradable a los sentidos, los artistas se ven forzados a ser complacientes y se ajustan al mercado, a la sociedad del consumo que crea ese bienestar.   El dolor y el comercio son excluyentes. La vida carente de dolor es una vida cosificada.   LA OBLIGACIÓN DE SER FELIZ La presencia del dolor y lo que significa en la sociedad dependen de la forma de las formas de poder. En la edad premoderna, en la que se martirizaba, el dolor es disciplinario. “Ahora sigue habiendo no se le llama mártires, pero si torturados” Para M. Foucault (1926-1984) en Vigilar y Castigar, ha desparecido el dolor físico como disciplinario.   Pero el poder sigue infligiendo dolor, forma al humano como medio de producción y lo relega a espacios disciplinarios cerrados, como fábricas, escuelas, cuarteles, manicomios, y por último cárceles. Para Jünger en El Trabajador, éste es una figura de la disciplina, con el dolor se endurece y aspira incesantemente a mantener el contacto con el dolor, tiene una visión heroica del dolor. En esta visión heroica Aldo Palazzechi (1885-1972) en El Antidolor muestra una visión futurista nos dice “Cuanta mayor cantidad de risa descubra un hombre en el dolor, más profundo será ese hombre” Para B.C.Han , en la época postindustrial y posheroica el cuerpo que se gusta y disfruta desarrolla rechazo al dolor. En la sociedad neoliberal las negatividades como las obligaciones, los castigos, o las prohibiciones, dejan paso a positividades como la automotivación o la autorealización. Los espacios disciplinarios se sustituyen por zonas de bienestar. El dolor se despolitiza y pasa a ser un problema médico. La nueva fórmula de dominación es sé feliz El sometido no es consciente de su sometimiento, se explota voluntariamente a sí mismo. La libertad no se reprime se explota . El ser feliz es más devastador que ser obediente. El régimen neoliberal asume también la positividad, opera de forma permisiva y seductora. El poder se desvincula totalmente del dolor. Se indica que se comuniquen las necesidades, la comunicación coincide con la vigilancia. La libertad y la vigilancia se vuelven indiscernibles. Lo que hay que mejorar no son las situaciones sociales, sino los estados anímicos, se ocultan las injusticias sociales. Para combatir el dolor, ya que ofrece desajustes socioeconómicos se recetan analgésicos masivamente. Se inmuniza con juegos de ordenador. La anestesia social impide la reflexión y reprime la verdad. El dispositivo felicidad aísla a los hombres, cada uno se preocupa de sí mismo y de su felicidad. Por eso en lugar de revolución hay depresión. En la sociedad neoliberal el cansancio es apolítico ya que representa un cansancio del yo. El sujeto se vuelve narcisista. El cansancio del yo es la mejor profilaxis contra la revolución. La sociedad neoliberal la felicidad la cosifica. Según Nietzsche dolor y felicidad son dos hermanos gemelos, si se ataja el dolor la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático. Quien no es receptivo al dolor se cierra a la felicidad profunda.   SUPERVIVENCIA Hoy se prioriza la supervivencia. Todas las fuerzas vitales se emplean en prolongar la vida. La sociedad paliativa es una sociedad de la supervivencia. Cuanto más se reduce la vida a mera supervivencia más miedo se tiene a morir. Se convierte en una tanatofobia. En la pandemia se hizo visible que, la presencia de la muerte en los medios de comunicación sociales de masas pone nerviosa a la sociedad y pierde la capacidad de valorar la vida buena. Por absolutizar la supervivencia, durante la pandemia se restringieron los derechos fundamentales, se asumió el estado de excepción y nos confinamos voluntariamente. Se prohíben los ritos religiosos, se sustituyen por la UCI. La muerte domina la vida. La histeria colectiva por sobrevivir hace que a la vida sea un proceso biológico, pierde toda dimensión metafísica. Para B.C.Han, los selfies, las apps midiendo la salud, la preocupación por el ejercicio, degrada la vida. Se han perdido las prácticas culturales como el culto a los antepasados. Envejecemos sin hacernos mayores. B.C. Han en, Capitalismo y pulsión de muerte , Nos imaginamos el capital como la capacidad de sobrevivir. El capitalismo carece de la vida buena, vive de que aumentar capital implica una disminución de la muerte. La sociedad dominada por la histeria de la supervivencia es una sociedad de muertos vivientes. Los lemas de La sociedad de la positividad son:   diversidad, comunidad o compartir. Se caracteriza por una permisividad ilimitada. La negatividad del enemigo no tiene cabida en la sociedad neoliberal del rendimiento.   El hombre guerrea contra si mismo, la explotación por otros da paso a la autoexplotación voluntaria. Haciendo un símil con el virus de la pandemia y el confinamiento en todo el capítulo. B.C.Han   acaba en lo que parece una metáfora “ Cada uno de nosotros, es sospechoso de ser portador del virus, lo que genera una sociedad en cuarentena que acaba trayendo un régimen policial biopolítico. La histeria por sobrevivir se recrudece viralmente”.   SINSENTIDO DEL DOLOR Para B.C.Han, se ha perdido por completo el arte de padecer el dolor. De I.Illich “El uso farmacológico de los analgésicos ha destruido la cultura de la superación del dolor” El título se basa en la obra de P.Valery (1871-1945) Monsieur Teste, en el que el dolor lo enmudece, es un sinsentido, destruye el lenguaje. Sin embargo, en el polo opuesto esta la narración cristiana. La mística de Santa Teresa de Jesús, el dolor hace más profunda la relación con Dios, crea intimidad, incluso una experiencia erótica, que transforma el dolor en voluptuosidad. Para Freud, el dolor es un síntoma que bloquea la historia de una persona, no está en condiciones de estar dentro de su historia. Para B.C.Han el dolor se ha cosificado hoy es puramente corporal. El sinsentido del dolor indica que nuestra vida queda reducida a un proceso biológico, se ha quedado vacía de sentido W.Benjamin (1892-1940) en sus narraciones Imágenes para pensar. Nos cuenta como la narración de una madre a un hijo enfermo y el calor que sus cuidados y su historia tienen el efecto de paliar el dolor. Benjamín se pregunta si esas historias serían suficientes para desparecer el dolor. B.C.-Han nos dice que hoy vivimos en una época posnarrativa. Pero como Benjamín los chamanes también palian el dolor con conjuros mágicos que tienen carácter narrativo. El sinsentido de Monsieur Teste anticipa la hispersensibilidad del hombre de hoy. La algofobia nos vuelve sensibles. El cuento de la princesa y el guisante se puede considerar como una parábola de la hipersensibilidad.   Sin embargo, el dolor no es una magnitud medible objetivamente. Lo que duele es el sinsentido de la vida misma.   LA ASTUCIA DEL DOLOR El dolor no desaparece, solo cambia la forma de manifestarse, no se puede expulsar de la vida. Para Jünger es una fuerza elemental que no podemos hacer que desaparezca. Es relegado a un mediano bienestar. Con los analgésicos se queda en zonas de sombra densa. La actual epidemia de dolores crónicos podría confirmar la tesis de Jünger. Los dolores son una forma de violencia. Por ejemplo, la represión es la violencia de la negatividad. La violencia de la positividad también provoca dolor. Hoy provoca dolor las tensiones psíquicas de la sociedad neoliberal del rendimiento. El sujeto se explota hasta derrumbarse, para hacerse amo, incluso para se libre. Las presiones internas lo sumen en la depresión y le causan también dolores crónicos. Las conductas autolesivas se están convirtiendo en una pandemia global. Se difunden por las redes sociales, las nuevas imágenes del dolor. Autolesionarse es un invento para huir de uno mismo. Nos alejamos de la curación del acercamiento, de la historia de la madre con el niño enfermo, como dice weizsäcker (1912-2007) (médico) de las caricias del hermano, del amigo, del contacto eficaz. Vivimos en una sociedad aquejada de la soledad y el aislamiento creciente, de una competencia cada vez mayor, la pérdida de solidaridad y empatía que aíslan a las personas, esa falta de cercanía actúa como amplificador del dolor. Falta la mano salutífera del otro. Ese vacío en la sociedad actual es lo que hace insoportable los dolores crónicos, nuestro tiempo sin narración hace que la vida se convierta en pura supervivencia.   DOLOR COMO VERDAD Para weizsäcker el dolor es la encarnación de una verdad, el entramado de las órdenes vitales, la separación de lo auténtico de lo que no lo es en los fenómenos de lo vivo. Han nos dice, todas las verdades duelen, por tanto, la sociedad paliativa es una sociedad sin verdad. No se vive y se ama sin dolor, solo una relación viva de verdadera convivencia es capaz de resentirse del dolor. El dolor es lo que distingue una convivencia viva de una muerta. El dolor es vínculo, hoy se evitan los vínculos intensos porque pueden ser dolorosos. El amor como consumo cosifica al otro, lo degrada a un objeto sexual- El dolor es diferencia, marca frontera y realza diferencias. A la pregunta ¿Para que sirven los dolores? Weizsäcker dice que nos acerca a lo nuestro y a lo que nos pertenece, rige el precio que tiene el mundo y las cosas para las personas. Si no hay dolor el mundo es un mundo de lo igual El dolor es realidad , ésta se percibe al diferenciar lo que nos duele. La anestesia permanente hace que el mundo sea irreal. B.C.Han llama al hoy era posfáctica enfatizando que, la digitalización es una anestesia, las fake news (noticias falsas) y sus deepfakes (falso creado por IA) crea una apatía de la realidad y la anestesia. El dolor agudiza le percepción de ser yo mismo. La sensación del dolor de existir se debe al dolor. Los deportes extremos y el comportamiento de riesgo son intentos de cerciorarse de la propia existencia.   La sociedad paliativa paradójicamente crea extremistas. Sin la cultura del dolor nace la barbarie. I.Illich (1926-2002) en Némesis médica “En una sociedad anestesiada se necesitan estímulos enérgicos para que la gente sienta que esta viva.   Las drogas, la violencia y el horror quedan como únicos estímulos que despierten una experiencia del propio yo”   POÉTICA DEL DOLOR El dolor estimula la imaginación, ante el dolor, el espíritu imagina belleza. Por ello nos pone como ejemplo personas relacionadas con la creatividad. Para Kafka (1883-1924), la escritura es una dulce y maravillosa recompensa por haber sido apaleado y torturado por el diablo. Sin escritura la vida acabaría en demencia. Proust comenta que a los dolores insufribles que ha padecido toda la vida le tiene apego y no desea la idea de que pudieran desaparecer. El dolor le inspira y su pasión por escribir no la concibe sin dolor. La obra de Schubert, Viaje de invierno, así como sus últimas obras están marcadas por los dolores y la terapia de mercurio que sufría a causa de la sífilis. Sus obras son un canto al amor y al dolor. Para Nietzsche, el arte es un mago que salva, que hace desaparecer lo insoportable y horrible de la existencia. B.C-Han nos dice que Nietzsche, también llamaría a la sociedad de hoy, la sociedad paliativa. El escritor Michel Butor (1926-2016) opina que la literatura no es capaz de generar un nuevo lenguaje. Dice “Hay un aluvión de publicaciones, pero una parálisis espiritual, debido a una crisis de la comunicación, aunque hay muchos medios generan un tremendo ruido. B.C.Han sigue diciendo: La anestesia generalizada, hace que el dolor no sea narrable, los analgésicos se anticipan a la imaginación y la sedan. El ruido de la comunicación impide que se produzca algo nuevo, se vive en un igual.   Al no estar dispuestos a los dolores, y que todo sea igual, desaparece el lenguaje y la poética del dolor . Solo se permite la prosa de la complacencia, escribir la luz del sol.   DIALÉCTICA DEL DOLOR El espíritu del dolor es una forma nueva de alcanzar el conocimiento del saber y de la conciencia. El camino de la formación es doloroso.   Hegel nos hace la siguiente pregunta, ¿De qué modo ha llegado el dolor al mundo? En toda experiencia hay un momento que se tiene que pasar por el sufrimiento. Es el dolor la causa del cambio de estado. La experiencia es conocimiento, las informaciones no nos llevan ni a la experiencia ni al conocimiento. C.B.Han   considera que la Inteligencia artificial al ser cálculo no invita a pensar, no nos invita a la capacidad de discernimiento es decir nos quita la capacidad de ser seres inteligentes (capacidad de escoger entre), por ello carece de vida, ya que es incapaz de tener experiencias, no hay algoritmos del dolor. Cita a Nietzsche “El dolor lento y duradero, se toma su tiempo es el último liberador del espíritu. Para Nietzsche el dolor debido a su larga enfermedad dice “le debo mi filosofía” La salud no es dialéctica. Sin dolor no hay revolución, hacia lo nuevo, ni historia.   ONTOLOGÍA DEL DOLOR En este capítulo C.B.Han se poya en el pensamiento de Heidegger y de Jünger, Heidegger en cierto modo cuestione que Jünger en su “tratado sobre el dolor” no trate la propia esencia del dolor, sino que lo convierte en un objeto. Jünger asume que todos sabemos que es el dolor, dice “Cuéntame que es para ti el dolor y te diré quién eres” pero ¿Qué relación tiene la persona con el dolor? Heidegger aborda el dolor desde el ser, diría ser es dolor a través del ser quiere llegar a la esencia del dolor. Para Heidegger los estados de ánimo tienen la capacidad de descubrir el mundo, no disponemos que hemos descubierto prereflexivamente sino que estamos expuestos a él, inmersos en él. El estado de ánimo es algo que nos sobreviene y no podemos apoderarnos de él. Pensar es dolor, se demora y se reserva cuando se retira. La ontología de Heidegger diferencia entre ser y ente para el lenguaje El “es” nos marca la no disponibilidad del lenguaje, es el silencio, silencio que se rompe con la palabra.   Por ello el dolor es el desgarro por el que el silencio irrumpe en el pensamiento. Ese dolor se hace legible mediante el lenguaje y la palabra en la poesía. El dolor es el estado de ánimo del “ser”, forma parte de lo esencial junto con el amor y la muerte.   La muerte no es un mero final como proceso biológico es un especial modo del “ser”. El amor es lo distinto es inasequible. El dolor hace al hombre sensible y receptivo para lo inasequible y le da fuerza.   El dolor se diferencia de del placer porque es el que sostiene la existencia humana. Constituye la fuerza de la gravedad del “ser” En el final del capítulo utilizando el pensamiento ontológico de Heidegger B.C.Han   introduce como la naturaleza del ser el orden terreno está determinado en la actualidad.   El orden de la Tierra se remplaza por el orden digital. El dolor y la muerte no tienen cabida en ese orden, tampoco la lejanía, el duelo, la nostalgia. Para el hábito de lo digital todo tiene que estar disponible en el acto, por tanto, está faltó de esa no disponibilidad que produce el dolor. Respecto al lenguaje, el orden digital lo hace disponible, lo cosifica, los algoritmos (la IA) hacen transparente la conducta humana. Lo único que se puede hacer con un mundo disponible es consumirlo. Por ello pierde el aura, y pierde el “ser”, ya que lo no disponible lleva a la heterogeneidad a la alteridad. El orden digital es anestésico. Heidegger diría el orden digital provoca el olvido del ser. La paciencia y la espera son posturas que se están erosionando hoy, Impera lo instantáneo. La renuncia nos hace receptivos para la no disponibilidad, se opone al consumo. El dolor no es carencia sino una concepción del ser. El dolor es don.   ÉTICA DEL DOLOR Cita a Jünger comentando que sus reflexiones sobre el dolor están basadas en la idea de la disciplina, relacionándola en la actualidad con el cine, y la fotografía. Comenta que en el fondo no es un simple entretenimiento sino una disciplina, que encarna la mirada disciplinaria del ojo humano, “es la expresión de nuestro modo de ver, que se un modo cruel” es una mirada fría “de extrema crueldad” Comparando el silencio del espectador y su crueldad con las corridas de toros y los juegos de la antigüedad, diciendo que es más cruel la fotografía y el cine que éstos. Para B.C.Han la mirada disciplinaria no es la actualidad ya que los medios digitales no son disciplinarios, No vivimos en una sociedad disciplinaria, sino en una sociedad de consumo, todo lo vuelve consumible, como las imágenes violentas, dice “consumimos una violencia pornográfica” que convierte has el matar en un asunto sin dolor. Estas imágenes violentas nos llevan a la pasividad y a la indiferencia del dolor por el otro. El supuesto antropológico de que el sufrimiento de otros, el hombre se comporta como un voyeur no es razón suficiente para explicar la rapidez con la que está disminuyendo la empatía, sino que esta disminución de la empatía es debido a que el otro desparece, es considerado como un objeto “cosificado” “el otro como objeto no duele” No hay proximidad ni siquiera en la muerte.   La distancia social aumenta la pérdida de empatía, esa distancia social se ha convertido en un acto de distinción social. Estamos dominados por el ego. Un ego narcisista. Los medios digitales favorecen la desaparición del otro, el convertirlo en un objeto, pierde su alteridad, ya solo se lo puede consumir. Si se tiene empatía y sensibilidad por el otro, se está expuesto al sufrimiento, es un dolor por otro que se percibe como nuestro. El amor como relación con el otro nos hiere, sin embargo, el amor como consumo se comporta sin heridas ni dolores. Si nos vamos al poder, consumir, disfrutar, vivenciar son sinónimos de poder. La absolutización del poder destruye al otro. E.Canetti (1905-1994) llama “desnudez anímica” a la angustia que provoca al hombre el estar expuesto al sufrimiento por el otro. Esa angustia por otros nos enseña quien soy yo. En la sociedad paliativa esa angustia se está perdiendo. Sin sentir dolor por el otro no se puede acceder al dolor del otro.   EL ÚLTIMO HOMBRE Se refiere al capítulo el último hombre del libro de Fukuyama (1952-) “El fin de la historia” nos dice que la democracia liberal nos lleva a una sociedad paliativa, parte de que por naturaleza el hombre posee un afán de superioridad, gloria y honor sublimizado hasta lo heroico constituyendo el motor de la historia. (Ser superior a los demás)- En la democracia liberal ese afán de ser superior se debilita y da paso a aspirar a la igualdad de derechos buscando también comodidad y seguridad. La democracia liberal sustituye la esencia de la superioridad por un consumo racional. El último hombre es el hombre actual el hombre de la modernidad, no entra en la democracia liberal, pasa a ser compatible con un régimen totalitario. La sociedad paliativa del siglo XXI rechaza todo gesto heroico Según B-C. Han Fukuyama se equivocó, la historia no acaba con el triunfo del liberalismo, ya que en la actualidad el populismo de derechas y la autocracia gozan hoy de enorme aceptación. Vamos hacia un régimen biopolítico policial, esa vigilancia biopolítica es incompatible con el liberalismo. La vigilancia digital asume rasgos totalitarios, socavando la idea de libertad. El capitalismo hoy es un capitalismo de la vigilancia. Permanentemente estamos vigilados y manipulados por las plataformas digitales, seleccionan nuestros pensamientos, sentimientos e intenciones. El internet de las cosas extiende esa vigilancia a la vida real. Con el big data y los algoritmos nos manejan u manipulan. La psicopolítica digital lleva a una crisis de libertad. Revelamos incluso datos personales e íntimos. La comunicación ilimitada como expresión de la libertad se convierte en vigilancia total. La psicopolítica digital que provoca el fracaso de la idea liberal de la libertad no daña el bienestar, la preocupación por la salud hace que el hombre se esté vigilando así mismo. Fukuyama sopesa que el hombre preso del aburrimiento vuelva a poner en marcha la historia, o pueda dar paso a una sociedad de hombres no racionales, donde impere la esencia de superioridad desenfrenada. David Pearce (1959-), filósofo que aboga por un futuro sin dolor, la evolución nos llevará a un mundo sin dolor físico y psíquico.   Como transhumanista deja atrás al último hombre, pues es todavía demasiado humano, no logra desembarazarse del aburrimiento total. El transhumanismo opina que con medios biotécnicos también se podrá eliminar ese aburrimiento. La vida indolora dejará de ser una vida humana. Si se pretende erradicar todo dolor, también se erradicará la muerte. Si el hombre abjura del “SER” para sobrevivir, posiblemente llegue alcanzar la inmortalidad, pero habrá sido al precio de la vida. En la sociedad paliativa prosigue lo igual.